DÍA 20 | Agradando a nuestro Dios Destacado

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Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. (Salmos 19:14, RV60)

MEDITACIÓN

El salmista termina su canto (en el salmo 19) pidiendo que lo que sus labios pronuncien y los pensamientos que tenga sean gratos delante de Dios. Para llegar a esa meta, es indispensable considerar todo lo expuesto en los versículos anteriores: meditar la Palabra para ser libre de soberbia, ser librados de pecados ocultos, ser amonestados por el consejo de Dios para que la Palabra produzca frutos en nosotros. Verdaderamente nada puede compararse a Su Santa Palabra, meditarla y practicarla trae gozo no sólo a nosotros, sino también a la persona más importante del universo: nuestro glorioso Dios.

ORACIÓN

Señor, quiero tener pensamientos rectos y santos, que mis palabras sean también agradables delante de Ti, ¿y cómo podría vivir de esta forma si no es con Tu Palabra purificándome y cambiándome? Límpiame, líbrame de mi orgullo y de todo pecado, disipa toda oscuridad en mí con la luz de Tu Palabra. Lo pido en Cristo, amén.

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