DÍA 13 | Meditar en Su Palabra siempre será mejor que las muchas cosas Destacado

Valora este artículo
(0 votos)

Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lucas 10:38-42, RV60).

MEDITACIÓN

Es increíble poder meditar en esta hermosa enseñanza de nuestro Señor Jesús, que es muy necesaria para nuestra vida. De primer momento podríamos responder: “¡Qué terrible!, ¿cómo es posible que Marta no se dé cuenta de la increíble oportunidad que tiene, pues Jesús está en casa y ella ocupada en otras cosas? No obstante, si analizamos a detalle, notaremos que también nosotros dejamos que el afán y las muchas cosas nos roben la oportunidad de ver que Jesús siempre ha estado en casa para nosotros y a veces ni siquiera somos conscientes de ello.

¿Por qué ocurre esto esto también en nosotros? La respuesta es que las muchas cosas nos hacen inconscientes, como ocurrió a Marta. Nuestro día tiene veinticuatro horas y descansamos entre siete u ocho horas que no podemos contar porque no estamos despiertos, así que nos quedan dieciséis horas. Si entregáramos el diezmo no sólo en el aspecto económico, sino también en nuestro tiempo, esto representaría que de nuestras dieciséis horas diarias, deberíamos pasar por lo menos hora y media diariamente con Dios. Esta cantidad de tiempo podrá parecernos excesivo si ponemos nuestros numerosos deberes como prioridad en nuestra vida. En ocasiones puede ser el trabajo y las tareas de casa, otras veces serán placeres o entretenimiento, el problema es que el hombre contemporáneo quiere vivir sólo atendiendo lo que pertenece a su vida cotidiana y descuidando lo eterno o incluso sin verlo.

Muchos cristianos podríamos estar en el camino de creer que estamos con Dios por trabajar sin cesar en Su obra aunque implique alejarnos mucho tiempo de meditar Su Palabra en lo íntimo. Dice Eclesiastés 12:1 Acuérdate, pues, de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y se acerquen los años en que digas: No tengo en ellos placer. ¡Anhelemos sentarnos a los pies de Jesús como María! ¡Anhelemos leer Su Palabra y escucharlo hablarnos personalmente! Dejemos de ser como Marta, que lo recibió en casa pero luego se ocupó en muchas cosas, porque aunque sí hay cosas que son importantes, ni todas juntas se acercarán un poco al tiempo que pasemos con Dios, pues Él es lo es más importante, lo prioritario. Esforcémonos por encontrarnos con Jesús día a día, pues en Él hay plenitud para nuestras vidas, como está escrito en Salmos 16:11: Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. ¡En tu presencia soy muy feliz! ¡A tu lado soy siempre dichoso! (TLA).

Visto 23 veces