Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. (Salmos‬ ‭1:1-2‬, RV60)

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. (Salmos 19:14, RV60)

Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. (Salmos 19:13, RV60)

¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. (Salmos 19:12, RV60)

Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón. (Salmos 19:11, RV60)

Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. (Salmos 19:10, RV60)

La reverencia al Señor es pura, permanece para siempre. Las leyes del Señor son verdaderas, cada una de ellas es imparcial. (Salmos 19:9, NTV)

Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay (Hebreos 11:6, RV60)

Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lucas 10:38-42, RV60).

Las leyes del Señor son justas, hacen feliz a la gente. Los mandamientos del Señor son buenos, le muestran a la gente el camino correcto a seguir. (Salmos 19:8, PDT) Los mandamientos del Señor son rectos; traen alegría al corazón. Los mandatos del Señor son claros; dan buena percepción para vivir. (Salmos 19:8, NTV)

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